Ya sea para comprarte una casa, ahorrar para las vacaciones de tus sueños o simplemente, para alcanzar cierta libertad financiera que te permita vivir más tranquilo, necesitas tener unas finanzas personales sanas “como un roble”.

Para ello, la única fórmula que existe pasa por dos acciones básicas: ingresar más o gastar menos. Fácil, ¿verdad?

Puede que, a priori, no te resulte tan fácil aumentar tus ingresos, sin embargo, lo que si puedes a empezar a hacer desde ya es reducir tus gastos diarios lo máximo posible para conseguir ahorrar ese “extra” a final de mes que permita alcanzar tus metas financieras.

Así que, hasta que a tu jefe le posea el espíritu de Santa Teresa de Calcuta y decida subirte el sueldo, o decidas sacarte un “extra” haciendo los recados a la señora del Tercero, mi consejo es que empieces ahora mismo a poner en práctica los consejos para reducir gastos de los que hablo en este artículo.

 

Para qué reducir gastos

Con esta pregunta empezamos a meternos en faena, así que sé honesto porque de tus respuestas dependerá que seas capaz de mantener en el tiempo los hábitos que te permitirán reducir tus gastos diarios y conseguir así tus metas financieras.

Tus “para qué” son tus objetivos, y tenerlos claros serán la llave para conseguir estar motivado hasta el final.

Así que pregúntate para qué quieres reducir tus gastos y piensa detenidamente la respuesta. Tenla siempre presente. Mi consejo es que la apuntes en un papel o cuaderno donde puedas ver tu respuesta y sirva de detonante en tu cerebro para poner en práctica los consejos que explicaré más adelante.

Por si te sirve de ayuda, te regalo unos ejemplos de metas financieras que pueden servir de inspiración para crear las tuyas propias:

  • Deseo comprarme una casa, coche, etc.
  • Quiero tener un año sabático sin trabajar.
  • Me gustaría ahorrar lo suficiente para montarme mi empresa.
  • Quiero quitarme todas mis deudas
  • Me encantaría ahorrar para mi jubilación.

Nunca subestimes el poder de un buen “para qué”, no solo en tus finanzas personales, sino en todas las áreas de tu vida. Estos te harán conseguir las mejoras que necesitas para vivir como deseas.

 

En qué gastas tu dinero

Una vez que tienes claro para qué quieres reducir tus gastos, es necesario que definas cuales son las partidas o áreas de tus finanzas personales donde más gastas de manera cotidiana.

Según las estadísticas, los principales gastos (ordenados de mayor a menor) a los que un ciudadano medio se enfrenta son:

  1. Vivienda: hipoteca o alquiler / facturas.
  2. Alimentación: compra periódica de alimentos para consumo particular.
  3. Transporte: vehículo propio, alquilado o uso de transporte público.
  4. Ocio: viajes, gastronomía, etc.
  5. Ropa: uso de prendas de vestir.

Sin embargo, a nivel particular, puede que este orden no coincida con tu estilo de vida y, por lo tanto, tus gastos estén repartidos de diferente manera.

Lo importante entonces es que comiences a tomar conciencia, si no lo has hecho antes, de esas áreas de tu economía personal que necesitan ser atendidas urgentemente para empezar a taponar la perdida de efectivo.

Mi recomendación es que te ayudes de estas áreas genéricas que he mencionado, y poco a poco, vayas pensando en maneras más específicas de reducir gastos dentro de cada una de estas áreas. Por ejemplo, imagina que una de las áreas de tu vida en la que más gastos tienes es en “Ocio” (gasto general). Y dentro de esta, te das cuenta que uno de tus escapes de efectivo es salir a cenar a un restaurante diferente todos los fines de semana (gasto específico).

Bien, si consideras que para cumplir tu meta financiera deberías reducir tus visitas a restaurantes, entonces has sido consciente de que tienes un escape, y has encontrado la forma de solucionarlo.

Cuestiónatelo todo. No hagas las cosas por hacerlas. Márcate un objetivo y empieza a cambiar lo que no funciona en tu vida.

 

Cómo reducir tus gastos personales

Hasta aquí has aprendido cómo formular un objetivo que te lleve a mejorar tus finanzas personales, y cuáles son las principales áreas donde puede haber fugas de tu flujo de efectivo.

A continuación, te ofrezco algunos consejos para lograr frenar tus gastos habituales, teniendo en cuenta las partidas a las que se va la mayoría del presupuesto de un consumidor medio.

Pero, como ya he comentado antes, cada persona es un mundo, y por lo tanto, sería interesante que observaras tus particularidades y tomaras las decisiones que mejor se adapten a tu estilo de vida.

Reduce el consumo de electricidad

A no ser que hayas decidido hacer una “fogata” en medio del salón para cocinar y calentarte, o  tengas antorchas puestas en los pasillos de tu casa para ver por donde caminas, adivino que pagas la factura de la electricidad, y no precisamente poco.

Mi consejo si deseas reducir dicha factura es usar la electricidad el menor tiempo posible. He aquí algunos ejemplos:

  • Apagar la luz de las estancias que no uses.
  • Reduciendo lo posible el tiempo de uso de aparatos eléctricos, como aire acondicionado, televisor, etc.
  • Usa bombillas LED de bajo consumo.
  • Dedicar una tarde a cocinar para toda la semana.

Aprovéchate del ocio gratuito…o al menos, más económico

Seguro que se te ocurren algunos planes de ocio que te gustaría hacer y no implican gastar mucho dinero.

Por ejemplo, puede que en tu ciudad o pueblo haya eventos tales como exposiciones o conciertos que sean gratuitos o a un precio bastante asequible.

Otros planes podrían ser leer un buen libro de ese tema que te gusta tanto, o ver una película o serie en casa.

¿Se te ocurre alguno más? Espero que sí.

Revisa tus facturas y contrata la tarifa más barata que cubra tus necesidades

Esta es una de las maneras más efectivas de reducir gastos en casa. Sin embargo, conozco a pocas personas que sean realmente conscientes de lo que pagan de luz, agua, gas o internet.

Es un hábito tan simple como revisar tus facturas cada cierto tiempo para ver si puedes contratar servicios similares a menor precio.

Por ejemplo, esto es fácil de aplicar a la factura de internet. La competitividad entre las compañías de telefonía, ha hecho que, hoy en día, haya precios bastante competitivos en este tipo de servicios.

Reduce tus gastos hormiga (pequeños gastos diarios)

Probablemente hayas oído hablar de ellos. Los gastos hormiga son pequeños gastos que haces día a día, pero que realmente puedes evitar.

Ahora me voy a poner serio…nunca jamás subestimes estos gastos, por pequeños que sean.

Ni te imaginas lo que ha supuesto en mi vida adquirir el hábito de dejar de gastar dinero en tonterías que, en muchos casos, incluso perjudicaban mi salud, como el tabaco y algún que otro bollo después de trabajar.

Dicho esto, y para que te quede más claro, tienes a continuación algunos ejemplos de este tipo de gastos:

  • El café de la máquina del trabajo.
  • Snack y dulces: patatas, golosinas, etc.
  • Suscripciones de pago que ya no usas.
  • Pago de comisiones bancarias.
  • Alcohol y tabaco.

Paga en efectivo

El hecho de gastar menos pagando en efectivo tiene su “porqué”. Desde el punto de vista psicológico, tiene más impacto lo tangible (billetes y monedas) que lo virtual (tarjeta bancaria).

Además, el hecho de ver como el dinero va desapareciendo de nuestra cartera cada vez que compramos algo, hace que seamos más conscientes de lo que gastamos.

Reconócelo, es más difícil fijarnos en qué gastamos nuestro dinero cuando lo único que haces es pasar una tarjeta por una “maquinita”.

Controla lo que gastas en alimentación y busca alternativas

Sé lo que estás pensando…con la comida no se juega. Ya, y estoy de acuerdo. Creo que si hay algo en lo que no deberíamos escatimar es en lo que nos metemos en el cuerpo, ya que va en detrimento de nuestra salud.

Sin embargo, también estarás conmigo en que, por lo general, abusamos de productos que son perjudiciales para la salud y, en muchas ocasiones, son bastante caros.

Por lo tanto, mi consejo si deseas reducir en la cesta de la compra es que empieces a dejar de lado los alimentos ultraprocesados que dañan tu economía y tu salud, y observes si hay algún producto que suelas consumir que pueda ser sustituido por otro de marca blanca, más económico e igual de saludable.

Cocina más y come fuera de casa en contadas ocasiones

No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que a la gente le encanta comer fuera de casa.

A ver, ir a tu restaurante favorito, donde te tratan de lujo y la comida es deliciosa, me parece estupendo, pero hacerlo de forma habitual solo porque te da pereza cocinar, ya me parece un “pelín” grave.

Con esto no quiero ser aguafiestas. Si tienes el dinero para hacerlo, adelante, pero si tu meta es ahorrar algo de dinero por el motivo que sea, el ocio gastronómico si es ocasional, mejor.

Por lo tanto, mi recomendación, a no ser que seas un “foodie” y vivas de ello, es que empieces a cocinar tu propia comida y reduzcas la frecuencia de tus salidas gastronómicas.

Además, cocinar da mucho juego. No solo puedes convertirte en el rey o la reina del “tupper” en tu oficina, sino que puedes aprender a preparar platos más elaborados e invitar a tus amigos a casa.

Lleva una agenda de gastos diarios

He dejado para el final el que, en mi opinión, es el consejo más importante para reducir tus gastos personales, porque quiero que no se te olvide y puedas practicarlo ya.

Es un hábito simple, pero efectivo como él solo. Lo único que debes hacer es anotar cada gasto, por pequeño que sea, en una agenda física,  es decir, que si compras una manzana en la frutería de tu barrio, lo primero que hagas antes de comértela es anotar lo que te ha costado en tu agenda.

¿Por qué una agenda física y no una aplicación del móvil?

Simple. Porque cuesta más trabajo sacar la agenda de tu bolsillo, abrirla, sacar el bolígrafo, escribir el gasto y guardarlo todo otra vez.

Cada vez que tengas la tentación de comprar algo, pensarás en el proceso que conlleva anotar tus gastos en la agenda y, la mayoría de las veces, desistirás de comprarlo.

En definitiva, anotar tus gastos diarios es la manera más eficaz de saber la verdad sobre tu economía personal, es decir, la cantidad que gastas y en qué lo gastas. Pero, si quieres dar un paso más, te recomiendo que lleves un control mensual de ingresos y gastos, lo cual te dará una visión más global  y podrás tomar mejores decisiones sobre tus finanzas.

 

Conclusión

Existe mucha información sobre métodos para reducir costes en las empresas, pero no he visto demasiada acerca de reducir gastos a nivel personal y doméstico. Sin embargo, tan importante es lo uno como lo otro.

Es tu responsabilidad evitar el consumismo exagerado y luchar contra la subida desorbitada de precios si quieres tener una economía personal sana o deseas alcanzar tus metas financieras.

Solo hace falta que pares un momento y pienses cuales son las fugas por donde tu flujo de dinero se está escapando. Luego empieza a poner en práctica alguno de los consejos que te he dado en este artículo y crea los hábitos de ahorro que mejor se ajusten a tu estilo de vida.

Estas son solo algunas ideas que yo he puesto en práctica en mi vida, pero hay muchísimas más.

Me encantaría que me dijeras cuales son las formas de reducir gastos que tú utilizas, así que no te olvides de dejar un comentario.

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