El mundo está lleno de personas que quieren hacer cambios en sus vidas, pero no saben cómo.

Ya sabes a lo que me refiero:

El verano pasado te propusiste, por fin, hacer ejercicio y cuidar un poquito tu alimentación. Sin embargo, tras un par de semanas en el gimnasio las excusas empiezan a hacer acto de presencia y lo que antes era un “me voy a comer el mundo” acaba siendo un “por un día que falte no va a pasar nada”.

Mientras tanto, van pasando los meses y cada vez te dejas ver menos por el gimnasio, hasta que, al final, lo más cerca que estás de hacer ejercicio es la cuota que sigues viendo mes tras mes en tu cuenta bancaria.

En realidad, sigues convencido de que puedes hacerlo… PERO NO LO HACES.

¿A quién no le ha pasado esto?

Seguro que estas duras palabras han resonado más de una vez en tu cabeza tras intentar sin éxito realizar cambios significativos en tu vida.

Pero no estoy aquí para desanimarte. Todo lo contrario.

En este artículo aprenderás a convertir estos cambios en hábitos que duren toda la vida. Así que prepárate para ponerte en acción.

 

Cómo funcionan los hábitos

Por norma general, no somos conscientes de los hábitos que tenemos, pero basta profundizar un poco en ellos para darnos cuenta de que estos no se generan porque sí, sino que responden a unas circunstancias muy concretas.

Para crear un hábito y mantenerlo en el tiempo, tienen que pasar 3 cosas:

  1. Que ocurra algo que nos marque (ejemplo: un diagnóstico médico).
  2. Que cambie nuestro entorno (ejemplo: mudanza a otro país).
  3. Que se hagan pequeños ajustes que duren en el tiempo.

Parece razonable, que la forma más simple y efectiva de hacer grandes cambios es mediante cambios graduales, pero esto lo explicaré más adelante.

Otro concepto a tener en cuenta antes de ir metiéndonos en materia es el del ciclo del hábito, compuesto por señal, rutina y recompensa.

Si quieres saber más sobre este ciclo, Charles Duhigg lo explica muy bien en su libro El poder de los hábitos.

En cualquier caso, permíteme que te lo explique brevemente a través de mi propia experiencia.

He sido fumador durante muchos años (por suerte ya no lo soy), y como tal, había un cigarro del día del cual no podía prescindir: el de después de comer.

SEÑAL

La señal era el momento en el que se disparaba en mi mente y mi cuerpo el deseo de fumarme ese cigarro.

RUTINA

Obviamente, la rutina era el proceso de sacar un cigarro del paquete, encenderlo y fumármelo.

RECOMPENSA

Finalmente, la recompensa venia dada por el subidón de bienestar general que sentía en todo mi cuerpo cuando acababa de fumarme el cigarro

 

Ya sé que el hábito de fumar es muy difícil de eliminar, ya que intervienen otros factores físicos importantes, como el síndrome de abstinencia, pero sirva de ejemplo para demostrar que cuando conoces esta secuencia, te colocas en una posición privilegiada para dar el primer paso para crear o modificar un hábito.

 

Cómo construir hábitos y hacer cambios duraderos

 

1. Decide los cambios que quieres hacer y busca sus beneficios.

Empieza a pensar detenidamente en aquellos cambios que deseas en tu vida.

Después, haz una lista y da prioridad a aquellos que quieres integrar como parte de tu rutina diaria.

Además, una buena forma de sentirte apegado a esos cambios es asociar cada hábito a una lista de los beneficios que traerían a tu vida aplicar estos cambios.

Recuerda que a tu cerebro no le gustan los cambios, así que tener presente tu lista de beneficios te asegurará un buen chute de motivación cuando más lo necesites.

 

2. Asegúrate que los cambios sean tuyos.

Tú te conoces a ti mismo mejor que nadie, así que no caigas en el error de elegir ciertos hábitos que no te convenzan solo porque la masa social lo hace.

Por ejemplo, no tienes por qué seguir la moda del running solo porque los demás lo hagan. Puede que a ti te venga mejor caminar 30 minutos diarios para mantener una vida saludable.

Está demostrado que cuando eliges tus propios objetivos, es mucho más fácil que los cumplas.

 

3. Elige un solo cambio a la vez

No te líes. Elige solo un cambio en tu comportamiento y conviértete en el maestro “sensei” de ese hábito.

Es importante que elijas algo que resuene en ti de forma positiva y que, a ser posible, te divierta. Además, cuanto antes veas los beneficios, mejor.

Si haces esto, pronto notarás los resultados.

 

4. Haz pequeños ajustes graduales de hábitos

El hecho de hacer grandes cambios de golpe puede pasarte factura, sobre todo si al final no consigues llevarlos a cabo, ya que tu frustración será mayor.

Así que evita proyectar esa negatividad en tu nuevo hábito y empieza a hacer ajustes en tu rutina poco a poco.

Volviendo al ejemplo del ejercicio físico, puedes empezar por subir escaleras siempre que te sea posible, en lugar de usar el ascensor.

También puedes ofrecerte voluntario para tirar la basura o ir a comprar algo y así aprovechas para caminar un poco.

Sin lugar a dudas, esto es mucho más sugerente que vestirse adecuadamente, ponerse las zapatillas y salir a correr durante 45 minutos.

Concéntrate en estos pequeños ajustes durante una semana y ve añadiendo ciertos cambios poco a poco. De esta manera, tu cerebro se acostumbrará antes a la nueva rutina y lograrás resultados casi sin darte cuenta.

 

5. Empieza con algo fácil

Está claro que las circunstancias en nuestra vida hacen que cambiar de hábitos sea, en ocasiones, más difícil de lo que parece.

El trabajo, los hijos u otras tareas pueden hacer que nuestra vida experimente vaivenes que requieren de cierta atención por nuestra parte.

Con este panorama… ¿Cómo priorizas tus cambios? ¿Empiezas por meditar o a hacer ejercicio? ¿Intentas mejorar tu productividad en el trabajo o te quedas media hora más todos los días?

Tranquilidad.

Pueda que sea un poco redundante, pero es  que resulta imprescindible hacerlo fácil, es decir, comenzar con algo pequeño que esté bajo nuestro absoluto control.

Siguiendo con el ejemplo del ejercicio físico, podrías darte un paseo de 10 minutos por los alrededores de tu casa antes de que tus hijos se despierten, o aparcar el coche lejos y caminar hacia tu lugar de trabajo.

Ya sabes, da un pequeño paso a la vez.

 

6. Pon toda la atención en tu nuevo hábito.

Es cierto que si te concentras en tu nuevo habito, tendrás más posibilidades de incorporarlo a tu vida.

Así que habla, escribe y lee todo lo que puedas sobre este nuevo cambio en tu vida, de tal forma que “acorrales” a tu mente para que se enfoque en él.

Además, el hecho de poner atención implica observar si cambian las circunstancias y realizar ciertas modificaciones si fueran necesarias.

Por ejemplo, puede que, al principio, subir las escaleras hasta tu casa sea algo que te motive, pero puede que llegue el momento en el que ya no te motive en absoluto, por lo tanto deberás hacer algún ajuste por tu parte, como podría ser empezar a dar paseos cortos de 15 minutos por alrededor de tu casa.

Poner atención a este proceso de cambio te dará la oportunidad de ir haciendo ajustes y evitar que te aburras o te desmotives.

 

7. Recompénsate cada vez que lleves a cabo tu nuevo hábito

Me parece que en esta vida hay que celebrar más, porque creo que no lo hacemos lo suficiente, así que celebra cada intento de crear un nuevo cambio en tu vida.

Recompénsate después de una semana haciendo ejercicio con una sesión de spa o una cena en tu restaurante favorito.

Este sentimiento de celebración hará que tu hábito se mantenga en el tiempo. Lo importante es inyectar a tu cerebro con emociones positivas relacionadas con tu nuevo hábito.

 

Conclusión

Espero que este articulo te haya aclarado un poco más cómo funcionan los hábitos cómo hacer que acaben formando parte de tu vida cotidiana.

Pero todo esto no tiene sentido si no le pones el ingrediente principal a este pastel: fuerza de voluntad.

Como ya he comentado antes, al cerebro no le gustan los cambios, así que, sobre todo al principio, tu fuerza de voluntad será el jinete que intente dominar al caballo desbocado que se resiste a ser dominado.

Pero no te preocupes, si te mantienes firme tu cerebro acabará cediendo a este cambio.

Si sigues los consejos de este artículo, te costará mucho menos acostumbrarte al cambio.

Y si quieres una ayuda extra para conseguir estos cambios, te invito a que leas este otro artículo donde descubrirás cómo las aplicaciones móviles te pueden ayudar.

Al final te darás cuenta de que no es tan difícil como pensabas.

 

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